Ningún país es inmune a sufrir desastres naturales. Pero un desastre natural, ya sea un terremoto, un huracán, un tornado, o una sequía, pone de manifiesto la fragilidad de cada país. El Salvador es un país frágil, y los salvadoreños tenemos que empezar a construir un país más seguro. Los daños materiales que causó el Huracán Ida se podrán reparar; lo que nunca se podrá reponer son las vidas humanas. La cifra de muertos convierte al Huracán Ida en el Katrina de El Salvador.
Las aguas de los ríos se desbordaron, las laderas de los cerros destruyeron casas de gente humilde. La precipitación del agua alcanzó un nivel tan alto que la corriente arrasó con árboles, piedras, y todo lo que se ponía por delante.
La destrucción que causó el Huracán Ida nos debería dar pactas para reflexionar sobre el futuro desastre que todos podemos trabajar para evitar. Mucha gente ha decidido construir casas en lugares que están peligrosamente expuestos a los caprichos de la naturaleza. Al tener cerca una ladera que no tenga una adecuada evacuación del agua, pone en riesgos las vidas de las personas. Inclusive, la ladera puede ceder en el caso de un terremoto. Recordemos Las Colinas durante los terremotos del 2001.
El Salvador tiene que invertir en construir bordas y diques de contención en poblaciones que están cerca de ríos y laderas peligrosas. Lo ideal sería reubicar a esas poblaciones en terrenos que puedan ser más seguros, pero la realidad es que eso no es factible económicamente o políticamente. Existen miles de poblaciones viviendo en zonas con riesgos de derrumbe, inundación y otros peligros de la naturaleza.
Es hora de reconstruir e invertir dinero para prevenir futuras muertes. El Salvador necesita reforestar al país. Muchas laderas y cerros en El Salvador se han deforestados y esto solamente incrementa el peligro de derrumbe de piedras y deslave de tierra. Un plan nacional para construir bordas en terrenos daría trabajo a mucha gente, y además nos ayudaría a prevenir futuro desastres.
Los salvadoreños no estamos solos. Podemos contar con la ayuda internacional para construir obras de prevención de desastres naturales. El Gobierno, la empresa privada y la sociedad civil en su conjunto deberían unificar criterios y esfuerzos para crear un Plan de Acción que identifique puntos débiles, y dé prioridad a esas zonas construyendo bordas, diques, y muros de contención que puedan detener el agua. Igualmente, el Plan de Acción debería contener una meta para reforestar gran parte del país, especialmente aquellas zonas con alto riesgos de derrumbe y deslave. Las alcaldías tienen que ser parte de este proceso invirtiendo dinero para plantar árboles en sus municipios. La gran parte de municipios de El Salvador carecen de un plan para incentivar a los residentes que ayuden a reforestar al país. El propuesto municipal debería incluir dinero para donar un arbolito a cada familia. En San Miguel, por ejemplo, si cada familia recibiese un arbolito, la ciudad tendría más sombra en las calles, y ayudaría muchísimo a proteger al medio ambiente creando aire más puro.
Finalmente, construir bordas, muros de contención, diques, y reforestar al país no debería ser politizado. Tampoco debería ser politizado el entregar ayuda a los agricultores que han perdido sus cosechas. Una vez que se declare zona de desastre, el Gobierno debería tener mecanismos establecidos para destinar la ayuda sin tintes políticos. El país ha perdido miles de hectáreas de cultivos. Habrá gente que aprovechará la calamidad para subir los precios de productos básicos como los frijoles, el maíz, o verduras. El Gobierno tiene la obligación moral de no permitir tales abusos. Si hay que importar frijoles de México o Venezuela, habrá que hacerlo negociando precios internacionales.
Si aprendemos la lección del Huracán Ida, y hacemos nuestros deberes, no tendremos que estar lamentando la pérdida de vidas humanas el próximo año. Es hora de hacer bien las cosas.
© 2009 Manuel García
El Blog El Salvador Posible busca aportar ideas y soluciones a los grandes desafíos que afronta el pueblo salvadoreño. Al decir pueblo salvadoreño, se incluye a la diáspora salvadoreña como parte integral de la nación salvadoreña.
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jueves, 12 de noviembre de 2009
miércoles, 4 de noviembre de 2009
La Mala Leche de Cristiani
Un alto oficial de la Administración de Richard Nixon se lamentó de que un burro costase más que un parlamentario centroamericano. En aquella ocasión, el alto oficial decía que comprar la voluntad de un diputado equivalía como comprar patatas en el mercado. Alfredo Cristiani, sin embargo, sostiene que comprar la voluntad de un diputado de ARENA es muy caro. Según Cristiani, los 12 diputados disidentes de ARENA han recibido grandes sumas de dinero para cambiar de bando. Inclusive, el señor Cristiani ha lanzado una piedra que podría romper el vidrio de su propia casa. Cristiani no ha medido sus palabras para insinuar que el narcotráfico podría estar financiando el proyecto de los 12 diputados disidentes. Cristiani sostiene que se han ofrecido 700 Mil dólares para comprar la voluntad de los disidentes areneros.
De la clase política salvadoreña se puede esperar cualquier cosa, pero pensar que el narcotráfico pueda estar financiando un proyecto político debería preocuparnos a todos. Ya existen antecedentes de políticos salvadoreños ligados al narcotráfico. En enero del 2003, Estados Unidos condenó a William Eliú Martínez, ex parlamentario salvadoreño que representaba al desaparecido partido PAN. La posible vinculación del narcotráfico con la clase política salvadoreña es un problema serio, y no se debería tomar a la ligera.
Alfredo Cristiani es una persona estratégica, con una larga trayectoria política, un zorro que no da un paso en vano. Hace tiempo que se dio cuenta de que los 12 diputados disidentes no volverán al redil de ARENA. Entonces, necesita lanzar una cortina de humo que le reste credibilidad al proyecto político de los 12 disidentes. Y es aquí dónde lanza una piedra ponzoñosa que podría hacer mucho daño. Decir que el dinero proviene de Hugo Chávez es una cosa; insinuar que el narcotráfico podría estar financiando el proyecto político de los 12 diputados es otra cosa. Si tiene información con fundamento, la debería compartir con la DEA de Estados Unidos. Si no tiene ninguna información, y solamente está levantado rumores, entonces, Alfredo Cristiani podría estar cayendo en la ilegalidad por difamar a sus ex compañeros de partido. Y es aquí dónde se puede decir que Alfredo Cristiani tiene mala leche.
El Salvador tiene unos personajes políticos que se ajustan al perfil de Los Soprano. La política parece ser una película de gangsters. Por un lado, tenemos a José Luís Merino conspirando para hacerse con el control de la Asamblea Legislativa. Y parece ser que lo ha logrado, y ha dado jaque y mate a Alfredo Cristiani. La cabeza de Ciro Cruz Cepeda es la única que se salva por ahora. El gángster por excelencia, ha logrado maquinar para mantenerse en el poder. Rodolfo Parker ha sido destronado para dar lugar a los nuevos niños en el block. Los salvadoreños estamos observando una política que bien podría llamarse “Rebelión en la Granja.”
Estimados lectores, los políticos salvadoreños me inspiran poca confianza. Los pactos en la Asamblea Legislativa son para repartirse cargos. Sigfrido Reyes, un político con mucha ambición y sueños bonapartistas, tendrá que esperar 13 meses para ser Presidente de la Asamblea Legislativa, según el pacto que ha hecho con Ciro Cruz Cepeda. El señor Reyes es muy cínico al decir que el pacto es un logro para los salvadoreños. Será un logro personal suyo de poder torcerle la mano a Ciro Cruz Cepeda y hacer realidad su sueño de ser Presidente de la Asamblea Legislativa. Sigfrido Reyes tiene mucha ambición, inclusive, le gustaría ser Presidente de El Salvador. Tendrá que pelearse con otros en el FMLN que ya están en la cola, esperando el día que alguien de hueso duro, de pura sangre, represente al partido en las próximas elecciones presidenciales.
Mientras se reparten los cargos en la Asamblea Legislativa, y los políticos se acusan mutuamente, y se corre el peligro de que lleguen a sacar los machetes y las pistolas, los salvadoreños tendremos que seguir esperando para que nos resuelvan los problemas. La ola de delincuencia es imparable. El desempleo es pandémico. La inversión extranjera sigue cayendo en picado. Las remesas se desvanecen. El horizonte es sombrío.
Tenga la razón el alto oficial de la Administración Richard Nixon o la tenga Alfredo Cristiani, o simplemente sea cuestión de mala leche, El Salvador afronta graves desafíos que no serán resueltos a través de acuerdos para repartirse el pastel en la Asamblea Legislativa. Es cierto que Sigfrido Reyes tendrá una oficina más grande, más escoltas, un sueldo más grande, un mejor coche. Si el señor Reyes considera esto un logro para los salvadoreños, ¿Qué dirá cuando sea candidato a la Presidencia?
© 2009 Manuel García
De la clase política salvadoreña se puede esperar cualquier cosa, pero pensar que el narcotráfico pueda estar financiando un proyecto político debería preocuparnos a todos. Ya existen antecedentes de políticos salvadoreños ligados al narcotráfico. En enero del 2003, Estados Unidos condenó a William Eliú Martínez, ex parlamentario salvadoreño que representaba al desaparecido partido PAN. La posible vinculación del narcotráfico con la clase política salvadoreña es un problema serio, y no se debería tomar a la ligera.
Alfredo Cristiani es una persona estratégica, con una larga trayectoria política, un zorro que no da un paso en vano. Hace tiempo que se dio cuenta de que los 12 diputados disidentes no volverán al redil de ARENA. Entonces, necesita lanzar una cortina de humo que le reste credibilidad al proyecto político de los 12 disidentes. Y es aquí dónde lanza una piedra ponzoñosa que podría hacer mucho daño. Decir que el dinero proviene de Hugo Chávez es una cosa; insinuar que el narcotráfico podría estar financiando el proyecto político de los 12 diputados es otra cosa. Si tiene información con fundamento, la debería compartir con la DEA de Estados Unidos. Si no tiene ninguna información, y solamente está levantado rumores, entonces, Alfredo Cristiani podría estar cayendo en la ilegalidad por difamar a sus ex compañeros de partido. Y es aquí dónde se puede decir que Alfredo Cristiani tiene mala leche.
El Salvador tiene unos personajes políticos que se ajustan al perfil de Los Soprano. La política parece ser una película de gangsters. Por un lado, tenemos a José Luís Merino conspirando para hacerse con el control de la Asamblea Legislativa. Y parece ser que lo ha logrado, y ha dado jaque y mate a Alfredo Cristiani. La cabeza de Ciro Cruz Cepeda es la única que se salva por ahora. El gángster por excelencia, ha logrado maquinar para mantenerse en el poder. Rodolfo Parker ha sido destronado para dar lugar a los nuevos niños en el block. Los salvadoreños estamos observando una política que bien podría llamarse “Rebelión en la Granja.”
Estimados lectores, los políticos salvadoreños me inspiran poca confianza. Los pactos en la Asamblea Legislativa son para repartirse cargos. Sigfrido Reyes, un político con mucha ambición y sueños bonapartistas, tendrá que esperar 13 meses para ser Presidente de la Asamblea Legislativa, según el pacto que ha hecho con Ciro Cruz Cepeda. El señor Reyes es muy cínico al decir que el pacto es un logro para los salvadoreños. Será un logro personal suyo de poder torcerle la mano a Ciro Cruz Cepeda y hacer realidad su sueño de ser Presidente de la Asamblea Legislativa. Sigfrido Reyes tiene mucha ambición, inclusive, le gustaría ser Presidente de El Salvador. Tendrá que pelearse con otros en el FMLN que ya están en la cola, esperando el día que alguien de hueso duro, de pura sangre, represente al partido en las próximas elecciones presidenciales.
Mientras se reparten los cargos en la Asamblea Legislativa, y los políticos se acusan mutuamente, y se corre el peligro de que lleguen a sacar los machetes y las pistolas, los salvadoreños tendremos que seguir esperando para que nos resuelvan los problemas. La ola de delincuencia es imparable. El desempleo es pandémico. La inversión extranjera sigue cayendo en picado. Las remesas se desvanecen. El horizonte es sombrío.
Tenga la razón el alto oficial de la Administración Richard Nixon o la tenga Alfredo Cristiani, o simplemente sea cuestión de mala leche, El Salvador afronta graves desafíos que no serán resueltos a través de acuerdos para repartirse el pastel en la Asamblea Legislativa. Es cierto que Sigfrido Reyes tendrá una oficina más grande, más escoltas, un sueldo más grande, un mejor coche. Si el señor Reyes considera esto un logro para los salvadoreños, ¿Qué dirá cuando sea candidato a la Presidencia?
© 2009 Manuel García
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