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sábado, 14 de febrero de 2009

La Última Encuesta

Cinco días antes del 15 de marzo del 2009, realizaré mi propia encuesta para saber quien será el próximo Presidente de El Salvador. Descuiden, no pretendo publicarla ni tampoco que sea un barómetro infalible del clima político salvadoreño. La encuesta no tendrá ningún rigor científico, pero creo que, después de entrevistar a un segmento representativo de la población salvadoreña, incluyendo a mis familiares en San Miguel, tendré una mejor percepción si ya todo ésta cocinado, o bien, si San Judas Tadeo ha logrado hacer un milagro de última hora.

Mi encuesta tomará como premisa que un taxista, un barbero, o una persona que vende en el mercado, tienen una clara idea de la realidad política nacional, y que sin necesidad de instrumentos estadísticos complejos, podemos tener una acertada idea sobre lo qué está pensando el pueblo. Muchas veces, los políticos olvidan, o prácticamente no quieren, escuchar lo que dice una madre de casa, un pequeño empresario que no puede comercializar sus productos fuera de El Salvador, una familia que el único futuro lo ve en Estados Unidos, un joven que no ve futuro en su propio país.

Voy a decir algo que podría sorprender a alguien en El Salvador: Los que están haciendo ruido alarmista en estas elecciones presidenciales son aquellos que están intoxicados ideológicamente, ya sea un bloguero de izquierda o Enrique Altamirano en El Diario de Hoy. Cada medio tiene su propia política editorial, y cada quien puede decir lo que le dé la regalada gana, pero hay que ser responsable, y analizar la realidad nacional objetivamente: criticar por igual a todo aquel que quiere llevarnos al pasado, a la confrontación, al odio, a dividir a los salvadoreños, decir que unos son buenos y otros malos.

El tono negativo y la mala educación han aumentado en ésta campaña presidencial. El PCN se ha deshecho de su formula presidencial al estilo Vito Corleone. El PCN podría estar rayando la ilegalidad en la forma cómo expulsó al pobre Tomás Chévez, que se dejó ilusionar como un niño al salir de la iglesia. No se sabe a ciencia cierta cuales serán las consecuencias políticas de la expulsión del pastor Chévez. Pero si alguien se ha tomado el tiempo de leer a Nicolás Maquiavelo, quien dijo hace más de 500 años que un hombre olvida más rápido la muerte de su padre que ser humillado públicamente, entonces, los señores del PCN deberían estar preocupados por la reacción de sus bases políticas.


Como cualquier otro salvadoreño, yo ya quiero que termine esta contienda electoral. Cualquiera que salga electo el 15 de marzo, ya sea Mauricio Funes o Rodrigo Ávila, habrá que trabajar con él para sacar a El Salvador adelante. El país a penas camina. Está muy enfermo. El pandémico desempleo es preocupante (siempre lo ha sido). Las bandas criminales operan impunes como ratas pestilentes, extorsionando a la gente más pobre, exigiendo impuestos a la pobre madre que quiere enviar a sus hijos a la escuela. Basta ya de pasos tímidos, de querer curar el cáncer con curitas.

Dejemos el odio a un lado, y gane quien gane el próximo 15 de marzo, pongámonos a trabajar construyendo proyectos que sienten las bases para un país del Siglo XXI. Señores políticos: no es tiempo para actuar como niños caprichosos. Los actuales tiempos requieren que el muchacho deje de ser muchacho y se vuelva hombre.

Cinco días antes de la elección presidencial, realizaré mi propia encuesta electoral. Elegiré al azar a un número representativo de salvadoreños. Empezaré con mi propia familia. Como cualquier otra familia salvadoreña, el voto está muy dividido. Algunos son fieles seguidores del FMLN. Otros siguen a ARENA. Algunos, como un tío que se auto define de centro derecha, algunas veces vota por el PCN, otras por el PDC. Una vez le pregunté qué era lo que le movía apoyar a estos partidos, y me dijo francamente que los únicos auténticos partidos en El Salvador eran aquellos que estaban dispuestos a pactar con el diablo para mantenerse en el poder. Mi tío siempre ha celebrado la picardía y la viveza salvadoreña.

Le preguntaré a mi tío cómo votará ahora que no tiene la opción de votar por el PCN o el PDC, si seguirá el llamado de los caciques partidarios para que se una a ARENA. La reacción de mi tío, auto proclamado de centro derecha, me dará suficiente pausa para poder medir la intención de voto del salvadoreño el 15 de marzo.

Sin embargo, como un novato encuestador, no podría pasar por alto aquellos que no son fanáticos, quienes aún no han manifestado su intención de voto. Estoy hablando de la persona que se levanta cada mañana recordando lo que dijo San Agustín, “Reza como que todo depende de Dios, pero actúa como que todo depende de ti”.

El futuro de El Salvador depende de ti. Vota el 15 de marzo con la cabeza fría.


© 2009 Manuel García